noticias  --  21 de julio de 2008

 

 

 

 
PERALTA, EL RECINTO DE LOS GOBERNANTES

 
En Abasolo, Guanajuato  
 

 

 

El Cerro Peralta cuenta hasta hoy con seis conjuntos arqueológicos

  

El Cerro Peralta cuenta hasta hoy con seis conjuntos arqueológicos

Fotografía:  Héctor Montaño / INAH

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En Abasolo, Guanajuato

 

 

 

PERALTA,  EL RECINTO DE LOS GOBERNANTES

 

 

*** Forma parte de los 12 sitios que se abrirán al público este sexenio; el proyecto está por concluir

 

*** Importante ventana al pasado de la región, el sitio presenta una ciudadela semejante a la de Teotihuacan

 

 

La oferta cultural de Guanajuato se incrementará con la próxima apertura de nuevas zonas arqueológicas como Peralta, con lo que junto con Plazuelas y Cañada de la Virgen, será una opción más en la entidad para asomarse al pasado de la región y obtener una mejor interpretación de su presente.

 

            Hoy día, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) trabajan en la restauración y conservación de Peralta, así como en la consolidación de estructuras que permitan un íntimo acercamiento de los visitantes con las construcciones del sitio en su próxima apertura; los trabajos se encuentran en su etapa final.

 

            En entrevista, Efraín Cárdenas García, investigador del INAH y responsable del proyecto arqueológico del lugar, mencionó que la zona se compone de varios conjuntos dispersos en la ladera del Cerro Peralta, correspondientes al periodo epiclásico en su época más temprana (300- 700 d. de C.).

 

            Los primeros trabajos de restauración se remontan al año 2003, por lo que son ya seis años ininterrumpidos de realizar intervenciones en el lugar; son resultado de un fideicomiso en el que participan el INAH, gobierno del estado, municipio de Abasolo y el Colegio de Michoacán, agregó el especialista.

 

            Ubicada en la comunidad de San José Peralta, a un costado de la carretera que va a Huanímaro, en el municipio de Abasolo, la zona se compone de dos basamentos, cinco patios hundidos y una plataforma, llamada Recinto de los Gobernantes, que consta de un gran patio rodeado de habitaciones con fines públicos, ceremoniales y rituales, de características similares a la ciudadela de Teotihuacan.

 

            Cabe destacar que las estructuras mencionadas son aquellas que se han trabajado hasta el momento, ya que existen otros conjuntos que complementan el sitio, los cuales se excavarán en temporadas de campo posteriores. Los especialistas le han otorgado una temporalidad del 600 al 900 d. C., correspondiente al Clásico Tardío.

 

            El Cerro Peralta cuenta hasta hoy con seis conjuntos arqueológicos y se trabaja en el rescate, estudio y protección de la parte ceremonial donde los gobernantes realizaban actos públicos; faltan por explorar los sitios de rango medio y los habitacionales, declaró Cárdenas García.

 

            “Se planearán futuras temporadas de campo para intervenir estos sitios menores, por lo que, aquellos trabajados hasta el momento, serán los que se puedan visitar a través de una recorrido que estamos diseñando.”

 

            A diferencia de la arquitectura mesoamericana que se distingue por sus grandes plazas y espacios abiertos, la zona del bajío posee lugares cerrados como los patios hundidos, apelativo que se retomó de los nombrados en Monte Albán por el maestro Alfonso Caso.

 

            Para la construcción de las estructuras concentradas en este sitio, se utilizó la piedra conocida como basalto -roca grisácea y careada- con mortero de arcilla como sustancia para unirlas; al igual que en el norte del país, en Peralta existen edificios construidos con tierra; muros, suelos y aplanados hechos de arcilla en combinación con fibras vegetales.

 

            En el sitio se compartía la misma cosmovisión que en Cañada de la Virgen, relación que se puede apreciar en las similitudes que poseen las construcciones. Por lo anterior, los investigadores pudieron llegar a la conclusión de que también compartieron prácticas culturales y sociales; se cree que fue habitado por grupos náhuas.

 

            De las excavaciones se obtuvieron distintos materiales como cerámicas con decoración al negativo y anaranjada con líneas negras, ollas y una de las ofrendas más ricas que se ha encontrado en la región, compuesta por los restos de dos individuos, piezas de madera en óptima conservación, un collar de turquesa, dos collares de concha y casi 40 piezas de cerámica.

           

            La turquesa utilizada en el collar, según el especialista, es originaria de la zona de Nuevo México, lo cual, indica un gran comercio con Arizona y la mina de Cerritos, donde abundaba dicho material. El trabajo de la piedra en la zona corresponde al tipo monumental por lo que trabajo sofisticado y artesanal es casi inexistente debido a la dureza que posee.

 

            Debido a su posición geográfica se considera que también existió un importante auge comercial con las culturas del norte del país, tales como La Quemada, Chalchihuites y la zona de los Altos de Jalisco; a diferencia de lo que se consideró por mucho tiempo, la región del bajío forma parte de Mesoamérica, aunque al margen, está dentro de ella.

 

            En total, Cárdenas estima que la colección obtenida en los trabajos asciende a 80 piezas a las cuales se les realizan trabajos de consolidación y restauración para que formen parte del museo de sitio que albergará la zona.

 

            Para la construcción del recinto museístico de la zona se destinó un predio el cual se encuentra en la última etapa de trabajos para realizar el proyecto; el arqueólogo Cárdenas considera que será este año cuando quede listo para incorporar las exposiciones. El INAH espera que sea para los primeros meses de 2009 cuando se abra al público la Zona Arqueológica de Peralta, en Guanajuato.

 
 
 

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