noticias  --  11 de agosto de 2008

 

 

 

 
AVANZAN TRABAJOS PARA APERTURA DE ZONA ARQUEOLÓGICA DE TEHUACALCO

 
En Guerrero  
 

 

 

Tehuacalco se localiza entre Chilpancingo y Acapulco

  

Tehuacalco se localiza entre Chilpancingo y Acapulco

Fotografía:  Héctor Montaño / INAH

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En Guerrero

 

 

AVANZAN TRABAJOS PARA APERTURA DE ZONA ARQUEOLÓGICA DE TEHUACALCO

 

 

***  Un sitio asociado a la arqueastronomía que fue ocupado por la cultura Yope, señorío que nunca pudo ser conquistado por los mexicas

 

*** El lugar ofrecerá cuatro recorridos temáticos: monumentos arqueológicos, petrograbados, paisaje ritual, y flora y fauna

 

 

Estructuras piramidales, petrograbados y cuevas de culto al Sol, son algunos de los elementos arqueoastronómicos que reúne la Zona Arqueológica de Tehuacalco, en Guerrero, lugar que fue el centro ceremonial de la antigua cultura Yope, uno de los pocos señoríos de finales de la época prehispánica que nunca pudieron ser dominados por los mexicas.

 

Ubicado a 50 minutos del municipio de Chilpancingo, este sitio arqueológico forma parte del conjunto de 12 zonas arqueológicas que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), abrirá al público en el presente sexenio. Su inauguración se tiene prevista hacia los últimos meses del año en curso y principios del venidero.

 

Se estima que las primeras ocupaciones tuvieron lugar hacia el año 400 de nuestra era, mientras que su auge sucedió hacia los periodos Epiclásico y Posclásico Temprano (650 – 1100 d.C.), cuando la concentración poblacional llegó a abarcar cerca de 80 hectáreas, de las cuales 12 correspondían al área cívico-ceremonial, integrada por varias estructuras piramidales y palaciegas que rodean una plaza central.

 

Miguel Pérez Negrete, responsable del Proyecto Arqueológico iniciado en 2005, informó que en este lugar conocido por las fuentes históricas como Yopitzingo, representa el primer sitio arqueológico explorado de esta antigua cultura. “Su importancia radica en que fue uno de los pocos señoríos que lograron mantenerse independientes a los tenochcas, porque nunca pudieron ser sometidos, tal vez por lo abrupto del terreno donde se asentaron”, explica.

 

Tehuacalco, proviene del náhuatl, y aunque tiene varias acepciones como Lugar de la caja de piedra; Lugar de casa de sacerdotes y Lugar de la casa del agua sagrada, la definición que más se aproxima es la relacionada con el vocablo tehuacalli, que se refiere a las pozas o pequeñas oquedades prehispánicas que fueron creadas por el hombre en las piedras con fines rituales.

 

Entre las estructuras monumentales que hay en el sitio y cuya excavación, consolidación y restauración ya concluyó, destacan el Juego de Pelota que mide 37.80 metros de longitud, y la pirámide denominada como la Incinera, con una altura de 20 metros y que era la sede de rituales por parte de sacerdotes y gobernantes, relacionados con el culto al Sol, al agua, y de consecución del tiempo, como lo demuestra el hallazgo de un glifo asociado al ciclo de 52 años, y también al planeta Venus.

 

Otros vestigios arquitectónicos son la Estructura E4, una plataforma con un marcador solar en su parte delantera, dirigido al oriente. Así como la Plataforma W, unidades habitacionales con patios internos y drenajes, donde se supone que vivían personajes de alto rango o de posición privilegiada en el sistema social de Tehuacalco.

 

“Una de las características peculiares de esta zona arqueológica, es que se ubica en medio de cuatro cerros prominentes, que se localizan en dirección a los cuatro puntos cardinales, de ahí que el lugar tenga muchos elementos asociados a la arqueoastronomía”, refiere Pérez Negrete, al puntualizar que muchas de las estructuras piramidales fueron construidas en dirección con la montaña La Compuerta, que se encuentra al oriente, es decir, por donde sale el Sol.

 

Tal es el caso del edificio llamado El Palacio, estructura que tiene una base de cerca de 80 metros por lado y sobre la cual se hallan diversos basamentos. “Este monumento que aún es objeto de trabajos arqueológicos de consolidación, tiene como fondo dicho cerro que a los antiguos habitantes les marcaba el equinoccio solar, el inicio de la actividad agrícola y la consecución de actividades rituales”, comenta el arqueólogo.

 

Derivado de las dos temporadas intensivas de excavación que se han efectuado en el sitio durante 2006, 2007 y parte del año en curso, se han detectado 18 estructuras monumentales, que han permitido determinar el patrón de distribución arquitectónica y el sistema constructivo.

 

“El estilo de construcción fue muy peculiar, porque consistió en un sistema que en el pasado se denominó paramento mixteco, consistente en piedras de laja colocadas de manera vertical y horizontal con relleno de arcilla. Este modelo permite que las estructuras y los muros tengan movilidad y ductibilidad en caso de temblores, muy frecuentes en la región”, explicó.

 

Otro de los aspectos que sobresalen en Tehuacalco es la presencia de varios petrograbados asociados a la vida ritual del sitio, como la Piedra de los Pies Pintados, que muestra huellas humanas labradas sobre una gran roca, el petroglifo del Monumento W, que consta de varios círculos grabados que se usaron para contabilizar lunaciones, así como varios tehuacallis con grabados de forma circular y rectangular.

 

De igual forma, destaca el gran número de cuevas que hay en las laderas del cerro La Compuerta, donde se han registrado 57 oquedades y en las que se han hallado diversas ofrendas. “Éstas tienen relación con el sitio, porque se trata del lugar que se llamaba Tlamalollan, es decir, el lugar donde se depositaban alimentos a los dioses”, dijo.

 

El arqueólogo adelantó que la visita a la zona arqueológica abarcará cuatro recorridos temáticos: el que concierne al área de monumentos prehispánicos, el de los petrograbados, el del paisaje ritual con los cerros, y el relativo a la flora y fauna del lugar.

 

“La idea es que no sólo vengan a ver las pirámides, sino también los petrograbados y el medio ambiente, porque lo que se busca es conjuntar los aspectos de salvaguarda del patrimonio cultural, con la conservación ecológica, toda vez se ha hecho un inventario florístico con una gran cantidad de especies vegetales”, aseveró el arqueólogo.

 

Pérez Negrete anunció que durante una tercera temporada se realizará la consolidación de las estructuras llamadas el Conjunto Pedregal y la Estructura E9. Asimismo, —añadió— que con el apoyo del Gobierno del Estado de Guerrero, actualmente se ejecuta la obra civil en el lugar, que comprende la construcción del edificio que albergará la Sala Introductoria o Museo de sitio, el área administrativa y baños, la introducción de energía eléctrica y la planta de tratamiento de aguas residuales.

 

Destacó que en el desarrollo de las obras, que también comprende la construcción de un acceso carretero de 2.5 kilómetros, han participado habitantes de las localidades aledañas a la zona arqueológica, particularmente del poblado Carrizal de la Vía, dentro del cual se ubica el sitio.

 

La Zona Arqueológica de Tehuacalco se localiza en el punto intermedio de Chilpancingo y Acapulco, y se puede acceder por dos vías: desde la carretera libre México-Acapulco, hasta tomar la desviación del crucero La Haciendita-Carrizal, y por Tierra Colorada, tomando la autopista del Sol.

 

 

 

 

 

 
 
 

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