nota localizada el  --  02 de marzo de 2007

 

 

 

 
2. EL PENACHO DE MOCTEZUMA SÍ ES UN ATAVÍO DE CABEZA

Noticia

 
Representa un quetzal completo  
 

 

 

Se le llama quetzalapanecáyotl, “la quetzalidad de los apanecas”

  

Se le llama quetzalapanecáyotl, “la quetzalidad de los apanecas”

Fotografía:  Archivo Prensa / INAH

Tamaño real:  75 KB  kb

Pagina nueva 1

Representa un quetzal completo

 

EL PENACHO DE MOCTEZUMA SÍ ES UN ATAVÍO DE CABEZA

 

***   Se trata, de acuerdo con la doctora Carmen Aguilera, del INAH, de un quetzalapanecáyotl, “la quetzalidad de los apanecas”
***   Su afirmación se basa en la investigación iconográfica en diversos códices y otras fuentes documentales

 

Tal vez jamás regrese a su lugar de procedencia y difícilmente se tenga la certeza de que fue utilizado por el tlatoani mexica o algún sacerdote, pero lo cierto es que el Penacho de Moctezuma sí es un atavío de cabeza y no una “capa” como se propuso en un reciente estudio.

            Según la doctora Carmen Aguilera, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), no se trata de un quetzalquémitl o capa de plumas preciosas, sino de un quetzalapanecáyotl, “la quetzalidad de los apanecas”, conforme el término náhuatl identificado por Zelia Nuttall a finales del siglo XIX.

Y por si fuera poco “representa un quetzal completo con las alas extendidas; el cuerpo es la parte de las plumas más alta, al centro, con la cola hacia arriba y la cabeza —que tenía un pico de oro que desapareció— hacia abajo”, explicó la investigadora adscrita a la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) del Instituto.

Su propuesta contrasta con la realizada por el ilustrador científico y ornitólogo Gerardo del Olmo Linares, quien usando una teoría del maestro Rafael Martín del Campo publicada en 1952 en su obra Arte plumaria e industria del hilado de plumas entre los aztecas, apoya la tesis de que el Penacho de Moctezuma es en realidad una capa de plumas preciosas.

Cita de una nota publicada en La Jornada el 13 de junio de 2005: “Del Olmo Linares ha ahondado en la hipótesis del destacado investigador, quien recreó de manera ‘lógica’ el uso de la tilma y participó además en la elaboración de la copia que se halla en el Museo Nacional de Antropología (…)

“Subraya que el parecido más contundente se encuentra en el Códice Durán, el cual representa un danzante sacerdote, que porta como casco una cabeza de un cánido, posiblemente un coyote; lleva adherida a la espalda lo que indiscutiblemente es un quetzalquémitl y éste sí presenta la sección media más larga, al igual que el multicitado de Moctezuma’, que tiene un pequeño remate en las plumas azules para sujetarlo al cuello”.

Sin embargo, Carmen Aguilera, reconocida especialista en códices, precisó que su afirmación se basa igualmente en diversas representaciones que se hallan en este tipo de documentos pictográficos, por citar algunos: Meglabechiano, Durán, Telleriano Remensis y Borbónico; además de otras fuentes documentales.

Recordó que como “ornamento”, el penacho apareció en el Altiplano Central en tiempos toltecas siendo parte del atavío de Quetzalcóatl, su dios patrono, a manera de símbolo tanto de señorío como de guerra. Posteriormente, los mexicas adoptaron el quetzalapanecáyotl con toda esta carga emblemática.

            Asimismo, en la Tira de la Peregrinación, resguardada en la BNAH, “el último de los teomama o cargadores del dios aparece acompañado de un glifo con forma de quetzalapanecáyotl, que quizá indique, además de su nombre, que llevará el penacho hasta que encuentre el lugar del águila encima del nopal.

            “En tiempos mexicas continúa el mismo simbolismo. En la piedra de Tízoc, 1481-1486, elaborada durante su mandato, este gobernante aparece con el quetzalapanecáyotl, como guerrero vencedor”. Mientras, en el Códice Florentino se dice que el dios Sol lo portaba al cruzar el cielo, acompañado por las cihuateteo que lo llevaban en andas.

            Experta en el simbolismo del quetzal en el Altiplano mesoamericano, Carmen Aguilera abundó que en varias ilustraciones de la Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme, de fray Diego Durán, “es todavía más claro el atributo específico del quetzalapanecáyotl.

            “Los señores lo portan cuando están en batalla, pero llevan una diadema triangular de turquesas o xiuhuitzolli, ‘apuntada de turquesa’, cuando ascienden al trono para gobernar e impartir justicia. En una lámina el mismo Axáyacatl, identificado por su glifo, porta el quetzalapanecáyotl mientras combate y vence a los tlaloltecas”.

         Aguilera, quien el próximo lunes 5 de marzo a las 19:00 horas hablará sobre El quetzal guerrero dentro del ciclo Grandes temas en los códices, en el Auditorio “Fray Bernardino de Sahagún” del Museo Nacional de Antropología, dijo que el quetzalapanecáyotl tiene una historia muy larga entre los pueblos de habla nahua, pero el hecho de que esté elaborado con plumas de esa ave podría indicar que tuvo su origen en el área maya.

         A la llegada de los españoles —comentó la autora del libro Códices de México— Moctezuma les consideró dioses debido al supuesto retorno de Quetzalcóatl para el año ce ácatl o uno caña (1519).  “Al cabo de un año, sus embarcaciones son vistas de nuevo, y el tlatoani envía a cinco señores a recibirlos y ofrecerles presentes (…) cuatro trajes de dioses: de Tezcatlipoca, de Tláloc y dos de Quetzalcóatl, éste último para Cortés.

            “Le colocan en el rostro la máscara de serpiente cubierta con mosaico de turquesas, con la que iba el quetzalapanecáyotl; de éste cuelgan las orejeras de piedra verde en forma de serpiente”.

            Pasado el sitio a Tenochtitlan “de nuevo los indígenas le ofrecen, en primer lugar, el quetzalapanecáyotl, como los nuevos propietarios del imperio mexica. Éstos, por supuesto, no repararon en el plumaje o sus implicaciones, de acuerdo con el Códice Florentino arrancaron las plumas, separaron el oro de los atavíos y luego los fundieron”, concluyó.

 
 
 

regresar