--  jueves 18 de septiembre de 2008

 

 

 

 
PROTEGEN MASCARONES MAYAS

Noticia

 
En Xcambó, Yucatán  
 

 

 

Ahora son preservados por una techumbre de policarbonato

  

Ahora son preservados por una techumbre de policarbonato

Fotografía:  Maurico Marat / INAH

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En Xcambó, Yucatán

PROTEGEN MASCARONES MAYAS

 

*** Ahora son preservados por una techumbre de policarbonato que disminuye la intensidad de los rayos ultravioleta
*** Gracias a la restauración se recuperó la estabilidad estructural y el volumen de estos elementos decorativos

 

Primero fueron los fuertes vientos ocasionados por el huracán Isidoro, en 2002, y después las ráfagas de Emily, en 2005, los que ocasionaron el deterioro de las cubiertas que protegían los únicos mascarones del sitio maya de Xcambó, en la costa norte de Yucatán, razón por la cual estos relieves en estuco quedaron en una situación muy expuesta.

            A partir de un diagnóstico sobre su estado de conservación, un equipo de restauradores y museógrafos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en ese estado, elaboraron una propuesta para la protección e intervención de estos mascarones, proyecto que se ejecutó durante los meses pasados.

            Actualmente, quien visite el sitio podrá observar que estos elementos decorativos —correspondientes a una de las primeras etapas constructivas de la Estructura 23, en la Plaza Central de la zona arqueológica— se hallan preservados por una nueva techumbre compuesta por láminas de policarbonato (traslúcidas de color ahumado) que mitigan la radiación ultravioleta sobre los materiales prehispánicos.

            María Cristina Ruiz Martín, responsable de esta iniciativa, explicó que debido a su proximidad con la costa,  Xcambó se encuentra totalmente expuesto a los efectos producidos por la entrada de huracanes, principalmente entre los meses de junio y noviembre. “Por lo tanto, los bienes arqueológicos y los materiales y/o estructuras de protección son constantemente afectados”.

             De éstos, los más dañados suelen ser las cubiertas de protección de los mascarones, las cuales se habían reemplazado en dos ocasiones antes de la ejecución del actual proyecto de restauración y conservación. En un primer momento los techos fueron elaborados con palmas de guano y/o pasto, más tarde se sustituyeron por láminas de asbesto.

            “La nueva techumbre permite la entrada del Sol, lo que ayuda a que el agua acumulada en los mascarones seque de manera rápida y no se filtre en el estuco, factor fundamental para su adecuado mantenimiento. A su vez, la proyección solar evita la generación de microorganismos por concentraciones de humedad.”

            “En la elaboración del diseño —a cargo de los museógrafos Jorge Alonzo y Francisco Briceño, con el apoyo del especialista Jorge Ramírez—, se decidió aumentar las dimensiones de las cubiertas con el propósito de, precisamente, ampliar el radio de protección”.

            En lo que respecta a la restauración de los mascarones, Cristina Ruiz explicó que los objetivos de la misma fueron recuperar la estabilidad estructural de los relieves en estuco y devolverles volumen y forma, esto para lograr una lectura más adecuada de los elementos decorativos.

            “Durante la intervención fue posible confirmar que el estuco de los relieves de Xcambó es un material de gran calidad, dureza, compactación, coherencia y resistencia. La cal utilizada en su manufactura muy probablemente la obtuvieron de un tipo de piedra caliza conocida como ‘coquina’”.

            “A lo largo del proceso se determinó que las pérdidas de mayores dimensiones se ubicaron en las ‘lenguas’ de los personajes, áreas que por su posición horizontal debieron cagar gran parte del peso del material de relleno colocado por los mayas para la construcción de la estructura superior, lo cual generó fracturas y posteriormente faltantes”.

            Cabe mencionar que los mascarones de Xcambó, los que aún conservan pigmentación negra y roja, están incompletos por lo cual es difícil definir la deidad o personaje representado en ellos. 

            El trabajo de restauración —en el cual se contó con la colaboración de la experta Mariana Aguirre—, dio inicio con un proceso de limpieza superficial general y en las zonas con desarrollo de microorganismos se hizo una saneamiento químico-mecánico con cepillo de dientes y agua-alcohol.

            Cristina Ruiz detalló que las labores se efectuaron por secciones para eliminar los morteros (mezcla para obras de construcción) de resanes y ribetes de una intervención anterior realizada en 1997.
 

Xcambó, el puerto de comercio más temprano en Yucatán
 

La arqueóloga Thelma Sierra, —quien hace una década estuvo a cargo del Proyecto Arqueológico Xcambó—, recordó que este sitio maya fue un importante puerto comercial durante el Clásico Temprano (200-600 d.C.), tiempo durante el cual formó parte de la infraestructura de la urbe de Izamal, rectora en el norte de lo que hoy es Yucatán.

            En ese periodo, “mantuvo un fuerte contacto con sitios del centro y noroccidente de Yucatán, del norte de Quintana Roo, así como con el Petén campechano y guatemalteco. Y es posible que haya sido un puerto intermediario entre Izamal y Teotihuacan”. Estas cuestiones se sustentan en la variedad de materiales y estilos arquitectónicos encontrados en Xcambó.

            “Xcambó es el primer puerto comercial que se encuentra para el Clásico maya, no hemos localizado hasta le fecha, en ningún otro lugar, un sitio con estas características”, anotó la especialista del Centro INAH Yucatán.

            A pesar de la caída de Izamal, en el Clásico Tardío (600-900 d.C.), Xcambó pudo mantenerse como puerto comercial independiente debido al control que tenía de las salinas y la explotación de los recursos marítimos, por lo que reorientó sus relaciones hacia la Costa del Golfo.

Sin embargo, el apogeo de otras ciudades (caso de las de la Ruta Puuc, Ek’ Balam, Dzibilchaltún y Chichén Itzá), durante el Clásico Tardío y Posclásico Temprano,  provocó el surgimiento de otros puertos de comercio como Isla Cerritos. Ello provocó que Xcambó quedara aislado, lo cual inminentemente lo llevó a su paulatino deterioro.

No obstante —concluyó Thelma Sierra—, Xcambó se convirtió en un sitio de peregrinación. Inclusive, es un santuario hasta el día de hoy debido a la aparición de la Virgen de Xcambó, imagen que se encontró en un ojo de agua cercano a mediados del siglo XX, y a la cual se le construyó una capilla dentro del sitio.

 
 
 

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